sábado, 12 de enero de 2013

WallMart soborna funcionarios en México para abrir tiendas

Me acabo de enterar (bueno, realmente se viene diciendo desde hace más de un año), que Wallmart (y bodega Aurrera y otras tiendillas del mismo dueño) sobornaron a funcionarios mexicanos para abrir tiendas WallMart en lugares prohibidos, como zonas arqueológicas y lugares considerados patrimonio cultural de la humanidad.

Bueno, esto se sabe gracias a noticias difundidas en Estados Unidos, porque en México, pues parece que a nadie le importa.

¿Porque meto esta noticia en este blog? Lo hago solo para denunciar la doble moral con la que empresarios corruptos manejan sus monopolios, en empresuchas como WallMart, que dicen ser “socialmente responsables”, “comprometidas sociales”, y hasta presumen ser de “mejores empresas para trabajar en México”. Todas esas medallitas se la cuelga Wallmart, y hasta dice que apoya a proveedores y a la industria nacional, aunque venda puras porquerías made in china.

Ah, que hijos de puta estos de Wallmart. Mira que desgraciar la zona de las pirámides mayas solo para poner tiendas de baratijas chinas. Y según ellos son fuente creadora de empleos de calidad. La mera neta, la gente de Wallmart es la peor pagada de México, y hay gente a la que ni siquiera pagan, como los ayudantes que envuelven las cosas, que son “voluntarios”. Realmente solo son viejitos y niños que son parientes de los empleados y que son obligados por sus patrones a traerlos para que conserven sus empleos.

Y todavía tienen cara para poner en sus tiendas: “Cuidado con tomar cosas sin pagar. Te estamos vigilando. No se arriesgue, eso es robar, y puede estar en su expediente por el resto de su vida”. ¡Hijos de puta! ¿Y acaso dar sobornos para poner tiendas en lugar prohibidos no algo peor que robar? Y sin embargo lo hacen, y les vale madre. Definitivamente el monopolio Wallmart no tiene abuela ni escrúpulos, y como muchas empresas modernas, solo invocan a la legalidad y a las buenas costumbres cuando les conviene, y cuando no, tratan de negociar las leyes a su puta conveniencia, o sobornando, o haciendo malas transas, artes y mañas.