jueves, 25 de octubre de 2012

Fantasmas famosos de la cultura japonesa

Pues en todas las culturas y en todos los países hay leyendas populares de fantasmas y aparecidos. Muchas de ellas son el reflejo de los miedos de la gente. Estoy seguro que si Sigmund Freud viviera todavía, escribiría un libro de análisis psicológico sobre la cultura de los fantasmas, como lo hizo acerca del sexo, de los miedos, las fobias y hasta de los chistes que las personas cuentan.

Creo conveniente ahora, siendo este un blog muy afán a la cultura nipona, pues hablar de algunos fantasmas famosos de esa cultura.

Hay que aclarar que la mayoría de los fantasmas de la cultura japonesa son mujeres, muy pocos hombres. Los fantasmas femeninos son de tendencia voluble, generalmente solo espantan a la gente; los masculinos generalmente son vengativos y también buscar matar a sus enemigos vivos.

En Occidente, a los fantasmas generalmente se les representa como sábanas, o transparentes. En Japón se les representa con dos “flamitas” flotantes a cada lado de la cabeza.

Estos son los más interesantes para mí. Puede haber más.

Hanako

Hanako es tan famosa entre los niños en Japón como lo es el "coco” por estos lugares. Digamos que es su equivalente japonés, al menos en fama.

La pobre Hanako es una niña muerta que quedó atrapada, antes de morir, en los baños de una escuela en los tiempos de la segunda guerra mundial, cuando le cayó una bomba y la mató. Se le escucha en los baños de las escuelas gritando “Déjenme salir”, ó “Quiero abrir la puerta”.

Hay niños de las escuelas vespertinas que dicen haber visto a Hanako corriendo envuelta en llamas.

Hay otras versiones más antiguas acerca de la historia de Hanako, pero esta es la más moderna y popular.

Hanako

Los monstruos de cuello largo

Los monstruos de cuello largo son lindas y traviesas chicas durante el día y durante la noche se quedan dormidas, pero les crece el cuello y van espiando y husmeando por las ventanas para divertirse con las intimidades de la gente.

A veces se comen el aceite de las lámparas de las calles, espían a los novios que se besan en la oscuridad, o si te quedas muy tarde durante la noche a escribir o trabajar, puedes tenerlas a tus espaldas viendo lo que haces y ni cuenta te das, a menos que tengas un espejo enfrente las puedes ver detrás de tuyo y volteas para verlas y se te paran los pelos de punta y entonces desaparecen.

No tienen una intención definida, ni son malas, solo asustan.

Estas muchachas tienen la capacidad de “desdoblar su espíritu”, o separar el alma de su cuerpo.

Monstruo de cuello largo

El zorro hechicero

Se dice que cada 200 años nace un animalito hechicero (generalmente un zorro, pero también puede ser un mono, un perro o un gato), que le tiene envidia a la humanidad y sueña con convertirse en humano.

Para convertirse en humano, el zorro necesita un craneo humano que le quede. Durante el proceso, va de cacería de humanos para extraerles el cráneo con un extractor de cráneo (es una palanca que extrae de tajo el cráneo de los humanos con todo y columna vertebral). Si le queda a la medida, se convierte en humano y si no, sigue cazando personas.

Para cazarlas, usa artimañas como ilusiones de movimiento, que atontan, maravillan e hipnotizan a sus victimas.

zorro hechicero

El fantasma de la casa

Que se te aparezca el fantasma de la casa es una bendición, pues te traerá prosperidad para tu vida: es como tu ángel de la guarda japonés.

El fantasma de la casa es una muchachita pero diminuta, del tamaño de una mano. Le gusta hospedarse en casas nuevas o muy bonitas. Si vive en tu casa, puedes pedir un deseo económico y se te cumplirá.

Pídele un millón de dólares, el fantasma de la casa moverá las barajas del destino para que ese dinero llegue a tus manos. ¿Te gusta una chica inconquistable? Pídele una cita y te la concederá. ¿Quieres un ascenso en tu trabajo? ¡Pídeselo! Es tan generosa que te lo concederá.

Dentro de la cultura japonesa, existe la creencia animista, o sea, que las cosas pueden tener alma. Al decir “el fantasma de la casa”, quiero decir que tu casa tiene un fantasma, que vive allí en esa casa. Es difícil de entender este concepto, y más traducirlo, pues no hay equivalente en español para “fantasma de la casa”.

Pobre de tí si vendes la casa, o la tiras. Con ello, el fantasma de la casa desaparece y con ello tu prosperidad y tu buena suerte también mueren.

Fantasma de la casa

La mujer de la nieve

La mujer de la nieve vive en la montaña, y es fría de temperatura y de corazón. De vez en cuando baja de la montaña, seduce a los hombres, se casa con ellos y luego los mata. Aunque la mayoría de las veces mata a los campistas o los viajeros de frío durante las caravanas en las montañas. Ese es su hobby favorito.

mujer de la nieve

El fantasma del costal

Solamente una vez en la vida se te puede aparecer el fantasma del costal. Es un costal que parece colgar de un hilo infinito desde el cielo. Te puede regresar al pasado en cualquier momento de tu vida, para rectificar una cosa que quisieras cambiar. Sin embargo, si lo haces, puedes modificar tu destino y llevar una vida completamente diferente a la que llevabas.

costal

Los fantasmas de las cosas

Como dije, los japoneses son animistas, creen que las cosas pueden tener alma. Eso viene del budismo.

Cada 100 años, una cosa, si todavía sirve, puede tener alma y voluntad. Por ejemplo, los paraguas cobran vida a los 100 años de edad. Lo mismo los trenes, los coches, etcétera.

Por eso hasta los robots son vistos de manera diferente en Japón que como los vemos aquí. Los robots pueden tener alma, y los técnicos que trabajan en las empresas pueden darle hasta nombres propios a las cosas. Imagínate que algunos se dirigen a una caldera con el nombre de “Reiko” (un nombre de mujer), como si fuera una persona.

paraguas

Los fantasmas de los bosques del monte Fuji

Los mexicanos se toman la muerte con ligereza y con alegría. No es que no tengan miedo morir, o que quieran morir, simplemente celebran la vida celebrando la muerte.

Los japos son otro rollo. Se toman todo muy en serio, hasta la muerte. Son fríos, cerebrales, no les gusta mostrar sus sentimientos y para ellos todo es una cuestión de honor. Sé es honorable solo sí se es exitoso, y solo se es exitoso si uno gana siempre; fracasar es un gran deshonor para el país y para la familia.

Desgraciadamente (y esto aplica también para los japoneses), no sé puede ser siempre exitoso en todo, ni ser rico eternamente, ni ganar en todas las ocasiones.

Por eso, en la antigüedad, los samuráis fracasados se iban a los bosques del monte Fuji, y se hacían el “Harakiri”, es decir, se suicidaban clavándose una daga en la panza.

En México, tenemos otro concepto de honorabilidad. Aquí se aprecia más al “luchador”, aunque no sea totalmente exitoso: se lucha hasta el final, hasta que el destino o el enemigo te mate. Un acto como el harakiri sería interpretado como un acto de cobardía, pero en fin.

Los fantasmas de esos suicidas todavía rondan en el monte Fuji llorando sus desgracias y su deshonor.

Todavía la gente allí se suicida, pero esta vez se ahorca. Generalmente son desempleados, o personas solas que son rechazados por sus familias. Allí van a para las almas de esas personas que tuvieron poca fortuna en la vida.

bosque suicidas

La entrada al bosque de los suicidas. Allí dice algo así como: “Reconsidera lo que vas a hacer”. La vida es una cosa valiosa. Piensa en tu familia”.