viernes, 1 de febrero de 2013

Bienvenido al mes del amor y de la amistad

Como en este mes comienza el maratón vale-madres (Día de San Valentín – Día de las madres), y como no se me ocurre nada más que poner (y que sea fácil de hacer) en este blog por el momento, me dedicaré desde hoy y hasta el día 14, un post diferente cada día (espero no saltarme ningún día) a algún tema referente al amor y a la amistad.

El primer amor

Dice una canción de la oreja de Van Goh que “El único amor verdadero es el primero, los demás son solo para olvidar”, y ya decía Agustín Lara que “Solamente una vez amé en la vida”, para referirse que solamente una vez (generalmente el primer amor) se ama de verdad. ¿Están de acuerdo con esto?

Puedo decir, en mi mera opinión personal, que efectivamente, solamente una vez se ama en la vida, y el primer amor es el que mejor se siente.

Puedes envejecer y casarte, tener hijos, y aún así, te puedo asegurar lo que quieras, aún recuerdas a aquélla (aquél) chica (chico) de la que te enamoraste por primera vez.

¿Quién no recuerda ese primer beso que te dio aquella chiquilla de secundaria? ¿Cómo sentiste? ¿Verdad que se siente bien?

¿Y qué fue lo primero que te cautivo de aquella primer novia? Pues generalmente, cuando se es joven, la primer atracción es física. Aunque algunas chicas nos hacen creer que el físico no importa, te puedo apostar lo que quieras que también a ellas lo primero que les atrae de un chico es el físico.

Sí, la primera atracción es meramente física, pero después uno va sintiendo otro tipo de conexiones, un poco más profundas y espirituales. Nos enamoramos de la personalidad de nuestra pareja, hasta que la llegamos a comprender y conocer completamente, tanto que incluso llegamos a saber qué comidas y lugares le gustan, lo que le agrada y desagrada.

Algunos dicen que después todo se vuelve costumbre. Yo no lo creo. Si realmente se está enamorado, uno nunca se aburre de su primer y único amor.

Otros dicen que el amor acaba. Yo tampoco lo creo. Incluso después de la muerte, uno puede seguir queriendo a una persona. Es lo que Juan Gabriel llama “amor eterno”.