jueves, 22 de marzo de 2012

Érase una vez un mundo de colores….

HISTORIA DEL COMIC MEXICANO

Leyendo blogs de lo blogosfera, y leyendo libros de Historia de México, he decidido platicar hoy acerca de los cómics o Historietas mexicanos, porque aunque ustedes no lo crean, había una vez en México, hace muchos años, cuando el salario mínimo alcanzaba para comer, un mundo de colores impreso en un papel, con historietas de monitos, al alcance de todo el mundo, por solo un peso (menos de un centavo de dólar americano de aquellos tiempos).

Eran los cómics mexicanos, llamados en aquél entonces, “revistas de historietas”, o “cuentos”, o simplemente “monos”, o “monitos”.

image

SI MÉXICO ES UN PAÍS DE GENTE QUE NO LEE, ¿PORQUE SE LEÍAN TANTAS REVISTAS DE HISTORIETAS?

Lo que nunca he entendido del mexicano, es que suele auto despreciarse así mismos algunas veces. El dictador de inicios del siglo XX, Porfirio Díaz, decía que lo hecho en el extranjero está más bien hecho que lo hecho en México.

image

Veo algunas porquerías hechas en China y sus contrapartes hechas en México, y las mexicanas están 200% mejores. Definitivamente, lo hecho en México está mucho más bien hecho que lo hecho en China, y casi cuesta lo mismo.

Otro mito (quizá expandido por los mismos mexicanos) es que en México la gente no lee.

Sin embargo, los años dorados del cómic mexicano (allá por los años 1930), demuestran lo contrario: había cómics que salían a la venta a diario (como Paquito, en 1935), como si fueran periódicos. Incluso se publicaban periódicos que salían dos veces al día (uno en edición matutina y otro en edición vespertina). Eso solo ocurría en México, en ningún otro país ocurrió.

Entonces, ¿cómo está eso de que los mexicanos no leen? Leen, y mucho.

image

EL MANGA GOBERNABA EN JAPÓN, Y LAS HISTORIETAS MEXICANAS ERAN LA LEY EN LATINOAMERICA

Todos admiramos el manga japonés. Y compramos hoy mangas bastante caros (un tomo fácilmente supera los 5 dólares, más de 50 pesos mexicanos modernos, 10 pesos más caros que un salario mínimo).

El formato original del manga japonés era en blanco y negro, en hojas de mediana calidad, leídos de izquierda a derecha, de atrás hacia adelante.

Los mexicanos de la era dorada del cómic mexicano, de los años 30, no se conformaron con eso. En mundo acostumbrado a las películas en blanco y negro, inventaron el Technicolor, (un sistema de mezcla de colores basado solo en 3 colores primarios), para desencadenar un mundo a todo color: los cómics se imprimían a todo color, y la Televisión Mexicana era la única del mundo que transmitía a colores.

En el resto del mundo solo se veía TV en blanco y negro, y se leían revistas en sepia o en blanco y negro.

Era un lujo que se daban los mexicanos. ¡Comprar cómics a colores y solo por un peso! 10 veces más baratos que los cómics americanos y unas 20 veces o más baratos que los cómics japoneses.

Y lo mejor de todo es que, tanto programas de TV, películas o cómics mexicanos, se exportaban a todo el mundo. La cultura mexicana dominaba en toda América Latina e incluso salpica a España y Estados Unidos.

Hasta en Japón se llegaron a leer algunos cómics mexicanos, como el Memín Pinguín o Los Supersabios.

image

SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS DEL MANGA JAPONES Y EL CÓMIC MEXICANO

Aunque en los años 30 y después de la Segunda Guerra Mundial (que yo sepa), no se importaron mangas japoneses a México. Sin embargo, sí se exportados contenidos de cómics mexicanos al Japón.

En aquellos tiempos, la cultura de la historieta estaba muy arraigada tanto en México como en Japón porque la forma de pensar del japonés y del mexicano (aunque no lo crean) son muy semejantes en cuanto a cultura, aunque también tienen diferencias.

Algunas semejanzas del cómic mexicano y del manga japonés son las siguientes:

1. – En ambas culturas sus cómics se impregnan de su costumbrismo y regionalismo, mostrándose como son y sintiéndose orgullosos de ser lo que son. En el manga, vemos samuráis y mujeres vestidas con kimonos; en México en los cómics vemos hombres vestidos de charros y hermosas rancheritas con su reboso de bolita.

2. – Tanto el japonés como el mexicano se orgullecen de ser buenos trabajadores y tienen espíritu de superación personal.

3.- A diferencia de los cómics americanos, los mangas y las historietas mexicanas no censuran los sentimientos (sean positivos o negativos). El amor, incluso el odio, el rencor, y el asesinato se muestran tal cual, incluso si resultan muy agresivos al lector.

4.- En ambos cómics (mexicanos y japoneses), no siempre gana el héroe, no siempre triunfa el bien sobre el mal. Algunas veces ganan los malvados (como en la vida real). Esto marca una gran diferencia con el cómic americano, al estilo Disney, donde existen historias rosas y triviales y el bien siempre gana sobre el mal.

Quizá por eso algunos dibujantes de manga clásicos reconocieron alguna influencia del cómic mexicano. Quizá por esos cómics mexicanos que se leyeron en Japón, y algunas películas y música también, se popularizaron algunos nombres en Español en Japón como María, Teresa, Mercedes..

También hay algunas diferencias con el manga:

1. El estilo de dibujo del cómic mexicano es más parecido al cómic americano que al japonés. Quizá se deba a la cercanía con Estados Unidos.

2. El manga siempre tiene viñetas en blanco y negro. El cómic mexicano usualmente es a todo color (sobre todo el infantil y juvenil), aunque no es limitativo: también hay cómics en sepia, en blanco y negro, en formato de bolsillo o media carta, o incluso a tres o cuatro colores (blanco, negro, carne, rojo o azul).

3. Aunque no es su fin, generalmente el cómic mexicano trae alguna enseñanza o moraleja a sus lectores. El cómic japonés (salvo excepciones) solo tiene la función de divertir.

image

ALGUNOS EJEMPLOS DE CÓMICS MEXICANOS FAMOSOS

Los Supersabios, de Germán Butze. Butze podría considerarlo como el primer genio y el padre de la historieta mexicana. Fué un militar que peleó contra Estados Unidos en Veracruz en la última intervención norteamericana en México.

image

De su contacto directo directo con algunos soldados americanos, tomó como suyos algunas revistas de monitos americanas, e influenciado por ellas, creó a Los Supersabios. Fué el primero en poner el prefijo “super”, al mundo de los cómics, 2 años antes de la publicación de Supermán.

Su historia trata de las aventuras de unos jóvenes inventores de secundaria, y de las peripecias que tienen entre ellos, junto a sus novias.

Muchas de sus historias son verdaderamente geniales, e incluso hoy todavía pueden pasar por futuristas.

La familia Burrón, de Gabriel Vargas. Se dice que el autor de Los Simpsons leyó este cómic y copiándole el estilo a Gabriel Vargas, creó a Los Simpson.

Pues sí, eso es este cómic: la historia de una familia pobre con numerosas dificultades económicas que trata de resolver de manera graciosa: formada por un peluquero mediocre; la esposa, que procedía de una familia rica y terminó casándose con un peluquero y con quien solía tener peleas debido a su mediocridad; y dos hijos y un hijo adoptado.

Pero tenía muchos personajes secundarios: un borracho, un panadero, una niña prodigio musical, un poeta mantenido de su madre y hasta una familia de vampiros.

image

Memín Pinguín, de Sixto Valencia. Se trata de las aventuras de un grupo de niños de familia pobre y un niño rico, lídereados por Memín Pinguín, un negrito.

Es una de las pocas historietas que aún sobreviven aunque su historia se ve algo vieja y anacrónica. Por ejemplo, el máximo lujo del niño rico es tener televisión en su casa ¡por favor! Hoy en día ya existe el Internet, las PCs, y todos los niños ricos tienen su iPod. La TV en blanco y negro ya es cosa del pasado.

image

El Santo, de José Cruz. El “Santo”, es como el “Supermán” mexicano.

El Santo originalmente era un luchador rudo y malvado, pero murió a manos de unos delincuentes por andar en malos pasos. Su hijo pequeño lo vió morir y cuando se convirtió en adulto volvió a tomar el nombre del “Santo”, pero esta vez aliado con las fuerzas del bien, juró proteger a los pobres y desamparados y así luchar contra la injusticia, siempre enmascarado como su padre.

Los cómics del Santo se hicieron famosos en Japón, pues era un personaje popular en toda Latinoamérica y se convirtió en el ídolo de los niños por su afán justiciero.

image

Chanoc, de Martín de Lucenay y Angel Mora. Trata sobre las aventuras de un pescador.

Los supermachos y Los Agachados, de Rius. Es un intento de historieta, que más bien parece un collage de imágenes y monitos. Tiene un fin más bien didáctico, y a veces político de izquierda, que sirve de pretexto para meterse con el gobierno.

image

Kalimán, el Hombre Increíble, de Modesto Vázquez y Rafael Delgado. Otro superhéroe, aunque un invento mexicano, es más bien es un tibetano que lucha en el medio oriente contra fuerzas poderosas y desconocidas.

image

Hermelinda Linda y Aniceto. Hermelinda Linda era una bruja gorda y fea, que aunque rica, vivía en una casucha. Cobraba caro sus servicios que, sin embargo, al final le traían alguna desgracia a sus clientes.

Tenía una hija súper guapa llamada Arlene, que procreó cuando le robó a una de sus clientas el marido.

Todas sus historias son algo grotescas y gore, llenas de humor negro. Quizá por eso se considere una historia solo para adultos, aunque hoy no sufriría ninguna censura.

Su contraparte masculina es Aniceto, un brujo sin suerte, que aunque bueno, casi nunca cobra por sus servicios, porque lo estafan sus clientes. Sus historias son un poco más suavizadas que las de Hermelinda.

image     image

Zor y los Invencibles. Zor es un robot con superpoderes, que fue confiado a un par de niños a los que les pasa sus poderes, y junto con su perro, combaten a los clientes de este mundo y del espacio exterior.

image

Las Aventuras de Capulina. Capulina, un cómico mexicano, tenía su propio cómic. Era un gordo que vivía solo con su abuelo, se peleaba con los niños de la vecindad, trabajaba en una oficina y sufría cuando salía en citas con sus novias.

Capulina 510 01

Cómics sentimentales. Uno de ellos era Risas, Lágrimas y Amor., que incluía series de historias completas de amor, al estilo de una telenovela, como María, El pecado de Oyuki, entre otras.

image

Otros cómics. Se necesitaría de una enciclopedia para hablar de todos los cómics mexicanos que existieron. La mayoría eran historias realistas, como las historias del Libro sentimental, el Libro Semanal, o historias de terror como las de Insólito, pero cierto, y otras, un poco más vulgares, como Los sensacionales maistros, Sensacional de Luchas. Incluso había fotomontajes en las famosas fotonovelas, como la del Jinete de la muerte, o las del mismo Santo, el enmascarado de plata.

image

No`podemos olvidar de ninguna manera otros cómics de formato de bolsillo que tenían una función más didáctica, como las Joyas de la literatura, o Las novelas inmortales, que eran adaptaciones de libros hechas cómics.

U otras historias que exaltaban a grandes personajes, como Hombres y Heróes, o Vidas ejemplares, Mujeres ilustres, entre otras.

Fantomas era otro superhéroe mexicano, aunque su estilo de aventura era más bien al estilo americano. No olvidemos los cuentos de horror y de humor negro del Monje Loco. O las historias de detectives de El pantera. O las leyendas y cuentos populares de Leyendas y sucedidos de la colonia, o Leyendas de América, o las Joyas de la mitología.

image

El libro vaquero narraba historias o Websterns de vaqueros, donde mexicanos y americanos convivían en el lejano oeste y tenían fricciones, en un tiempo en que, alguna vez el oeste perteneció a México. El libro rojo contaba historias de terror, mientras el El libro policiaco narraba historias de policías y ladrones e investigadores de las agencias más famosas del mundo.

Otro cómic famoso era el de El transas, un tipo que intentaba sobrevivir sin trabajar que vivía solo con su perro Lucas al que él solamente entendía cuando hablaba.

De los cómics de parodias, tenemos el Videorisa, donde se parodiaban series de televisión, o el Simón simonazo, una caricatura de los personajes de Kiss, con sus lenguas de fuera.

image image

Rolando Rabioso, que narraba las aventuras de un caballero de la edad media.

Con toda seguridad, había mucho más cómics que los que aquí menciono. Pero de repente, y casi sin que se dieran cuenta, todos esos grandes cómics desaparecieron junto con sus editoriales…

LA CAÍDA DEL CÓMIC MEXICANO

La era dorada del cómic mexicano inició en los años 35, allá cuando gobernaba el último presidente militar del ejército mexicano, Gral. Lázaro Cárdenas del Río,  teniendo su máxima cúspide de los años 50s a los años 70s.

Aunque tuvimos varias crisis economicas, devaluaciones y otras desgracias, el cómic mexicano parecía ser inmortal. Convivía amablemente con la TV, aunque algunos presagiaban que la TV robaría público al cómic.

Sin embargo, en el año 1985, ocurrió un gran terremoto en la Ciudad de México, y con ello, la economía del país empezó a irse para abajo y con ese temblor murieron no solo grandes editoriales, sino también grandes emporios industriales, como el textil o la petroquímica, e incluso el de la construcción.

El país se endeudó, vino la devaluación, afectó la economía del mexicano común y con ello también inició la agonía del cómic mexicano.

Muchas editoriales famosas murieron, como la Editorial Novaro, mientras otras, como Editormex mexicana, Editorial Vid, Ejea, Novedades editores, intentaron sobrevivir. Sin embargo, ya no produjeron nuevos cómics, solo reimpresiones de sus viejos cómics, que con la nueva era de las computadoras y las telecomunicaciones, parecían anacrónicos y viejos a las nuevas generaciones de mexicanos, que simplemente dejaron de leerlos.

La fecha de la muerte del cómic mexicano es difícil de establecer, pero yo la situó al final del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, allá por el año de 1994 o 1995, cuando la crisis del tequila endeudó todavía más al país y desaparecieron empresas y patrimonios familiares de todo tipo.

Después de la crisis del tequila, solo había reimpresiones de cómics antiguos, y otros vulgares que no vale la pena mencionar.

También aparecieron por primera vez el manga, que vendieron muy caros y que tuvieron un éxito efímero, como la saga de Sailor Moon, o Ranma 1/2, entre otros.

Incluso aparecieron cómics mexicanos al estilo manga, como Tetsuko, la chica de acero, ó SEDAI, nueva generación. También tuvieron cierto éxito, pero también desaparecieron de repente sin dejar rastro.

image imageimage

El problema con estos nuevos cómics al estilo manga era que pretendían ser algo que no eran: mangas, y sus autores olvidaron la esencia del cómic mexicano.

LOS RETOS DE LA NUEVA ERA DEL COMIC MEXICANO

La historieta mexicana tiene grandes retos el día de hoy, sobre todo porque tiene que volver a nacer de sus cenizas (ya está muerta).

El primer gran reto es volver a reinventarse con historias modernas que apasionen al mexicano moderno, con la misma calidad de dibujo y de argumentación que tenía antes. Desgraciadamente, ya no hay casi dibujantes ni argumentistas de cómics, por lo que el reto es muy grande.

El segundo gran reto es crear un producto editorial que esté al alcance de todos. Creo que un precio correcto para un cómic mexicano de hoy no debe pasar el costo de un periódico mediano, unos 7 pesos (unos 70 centavos de dólar o menos), ya que el poder adquisitivo del mexicano promedio ya no es tan grande como el de los años 70s.

El tercer y último gran reto es tener una editorial, o un patrocinador lo suficientemente arriesgado como para imprimir un cómic nuevo y desconocido. Este es el mayor reto de todos, porque el empresario moderno solo quiere apostar a la segura.

Pero estoy convencido que solo falta uno que se arriesgue y si triunfa, lo imitarán muchísimos, como suele pasar en el mundo de los negocios.

Por ahora, solo hay unos aventurados que hacen sus propios cómics y los cuelgan en internet. Son los famosos webcómics, que aunque gratis, y salvo excepciones, su calidad deja mucho que desear.

Desde hoy estoy esperando el regreso de la nueva era dorada del cómic mexicano… ¡Por favor, no me hagan esperar tanto!