Ah, y por cierto, aunque tarde, les deseo feliz día de San Valentín a Todos.
Ah, y por cierto, aunque tarde, les deseo feliz día de San Valentín a Todos.
Al principio del mes alguien quiso intervenir en mi cuenta de google, y por tanto, en mi cuenta de youtube, picasa, blogger, que también están relacionadas.
Realmente no le dí importancia, pero cuando intenté ingresar a blogger, no pude.
Después de hacer maroma y teatro y demostrarle a google que yo era el verdadero propietario de esta cuenta, fué cuando pude recuperar mi cuenta y cambiar todas mis contraseñas.
Esa fué la razón por la que ya no pude publicar nuevos artículos referentes al amor y a la amistad como tenía planeado para este mes.
Desconozco que diablos haya hecho ese pirata informático con mi información. Solo espero que no hay difundido mierda en mi nombre, aunque tampoco creo que me haya robado nada de dinero, realmente no manejo dinero en esta cuenta.
Carajo, lo que tengo que hacer por tener vida en línea. No sé si a ustedes también les haya pasado esto.
Lo más probable es que el tipo que entró en mi cuenta (que vive en Estados Unidos) solo estuvo merodeando por aquí, aunque desconozco con qué objetivos.
Recuerdo un libro titulado “Almíbar de corazones rotos”, que era una antología de historias, dibujos, y otras patrañas referentes a tipos y tipas despechados maldiciendo al amor porque no les hicieron caso sus novias o novios.
Es un librito que sí me hizo reír bastante. Pues el tema es bastante actual todavía, porque todavía existe gente que maldice a sus enamoradas (enamorados) porque no les hacen caso, y como ejemplo que me saqué del youtube, aquí tenemos a esta amiguita que nos cuenta sus desventuras, con un clásico estilo muy feminista.
¿Será cierto que los hombres son de Marte, y las mujeres son de Venus?
¿O porque a los hombres les gustan los deportes y a las mujeres las telenovelas?
¿Porque a las mujeres les gusta hablar de los sentimientos, y los hombres solo piensan en … sexo y en comer?
Aquí les presento una joya de la literatura de John Gray; una especie de manual para hombres de cómo entender a las mujeres y un manual de las mujeres para entender a los hombres.
Como en este mes comienza el maratón vale-madres (Día de San Valentín – Día de las madres), y como no se me ocurre nada más que poner (y que sea fácil de hacer) en este blog por el momento, me dedicaré desde hoy y hasta el día 14, un post diferente cada día (espero no saltarme ningún día) a algún tema referente al amor y a la amistad.
Dice una canción de la oreja de Van Goh que “El único amor verdadero es el primero, los demás son solo para olvidar”, y ya decía Agustín Lara que “Solamente una vez amé en la vida”, para referirse que solamente una vez (generalmente el primer amor) se ama de verdad. ¿Están de acuerdo con esto?
Puedo decir, en mi mera opinión personal, que efectivamente, solamente una vez se ama en la vida, y el primer amor es el que mejor se siente.
Puedes envejecer y casarte, tener hijos, y aún así, te puedo asegurar lo que quieras, aún recuerdas a aquélla (aquél) chica (chico) de la que te enamoraste por primera vez.
¿Quién no recuerda ese primer beso que te dio aquella chiquilla de secundaria? ¿Cómo sentiste? ¿Verdad que se siente bien?
¿Y qué fue lo primero que te cautivo de aquella primer novia? Pues generalmente, cuando se es joven, la primer atracción es física. Aunque algunas chicas nos hacen creer que el físico no importa, te puedo apostar lo que quieras que también a ellas lo primero que les atrae de un chico es el físico.
Sí, la primera atracción es meramente física, pero después uno va sintiendo otro tipo de conexiones, un poco más profundas y espirituales. Nos enamoramos de la personalidad de nuestra pareja, hasta que la llegamos a comprender y conocer completamente, tanto que incluso llegamos a saber qué comidas y lugares le gustan, lo que le agrada y desagrada.
Algunos dicen que después todo se vuelve costumbre. Yo no lo creo. Si realmente se está enamorado, uno nunca se aburre de su primer y único amor.
Otros dicen que el amor acaba. Yo tampoco lo creo. Incluso después de la muerte, uno puede seguir queriendo a una persona. Es lo que Juan Gabriel llama “amor eterno”.